El T-MEC abre oportunidad en Autopartes
a las PYMES mexicanas

Hace poco tiempo fui invitado a participar en un interesante Panel, que llevó como tema central la Proveeduría de Autopartes y sus oportunidades con el nuevo T-MEC,  en el que se abordaron las diferentes opciones que han surgido en esa materia, tras este nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

En primer término, y como era de esperarse, los panelistas pusimos en perspectiva la incuestionable importancia que tiene la industria automotriz en la economía mexicana.
Sin lugar a dudas es la número uno, es la vanguardia. Actualmente genera el 3 % del PIB nacional y el 21 % del PIB manufacturero, el 1.8 % del empleo y 22% de empleo manufacturero, es la primera actividad generadora de divisas y capta el 20% de la Inversión Extranjera Directa. En el panorama mundial está colocado como el 7° productor de vehículos ligeros, el 7° productor de motores, 4° mayor exportador de autopartes, 3er exportador de vehículos (9 de cada 10 vehículos hechos en México son exportados y de ellos 7 tienen como destino los Estados Unidos). Estas impresionantes cifras son las que le confieren la jerarquía que le atribuimos.

Durante mi oportunidad, afirmé que el denominado T-MEC que acaba de entrar en vigor este 1 de Julio, consolida la posición de México en un mercado de 490 millones de personas, con un PIB de 23 billones de dólares y un intercambio comercial de 1.16 billones de dólares, según cifras oficiales. ¿Cuántos países del mundo quisieran tener una oportunidad así?
Actualmente, en lo que se refiere a las partes para un vehículo, lo que México fabrica y exporta son Arneses, Asientos y sus Partes, Estructura del Asiento, Motores, Cajas de Cambio, Partes Troqueladas, Ejes, Mecanismos de Frenos, Bolsas de Aire, Cinturones de Seguridad, entre otros, sin embargo, México está habilitado para fabricar prácticamente toda clase de productos que requiera la industria automotriz. De hecho, en lo referente a la exportación nuestro país tiene un superávit en todas las partes o sistemas del vehículo, pero en cuanto a la importación evidentemente existen áreas de oportunidad para empresas nacionales en rubros como el del equipo Electro- Electrónico, así como en las denominadas “Otras Partes” que incluyen Filtros de Gasolina y Aire, Radiadores, Espejos, Elevadores, Mofles y Sistemas de Aire Acondicionado. Existen también otros sistemas vitales del auto en los que las empresas mexicanas pueden capturar mayor presencia de mercado, como es el caso de la transmisión que además sería un magnífico negocio, ya que representa una buena parte del costo de un vehículo.
Otro aspecto del acuerdo comercial que en lo personal considero positivo, es el cambio del contenido de origen del 62.5 al 75 %, que como sabemos tendrá un período de transición de 5 años, pero representa una buena oportunidad para el industrial mexicano de sustituir importaciones. Muchas de las PYMES que hoy solo atienden al Mercado de Repuesto, por ejemplo, tienen la capacidad para convertirse en Tier 2 y 3. Es todo un reto, y desde luego que requiere de una inversión en capacitación y tecnología, pero la oportunidad está ahí y considero que hay que tomarla, porque seguramente muchas empresas, particularmente de Europa y Asia, también vendrán a México buscando entrar a los mercados norteamericanos, aprovechando la coyuntura que brindan las Reglas de Origen.
Al finalizar el panel, surgieron una serie de conclusiones, pero sin duda una de las más importantes fue que el T-MEC, no será una panacea que venga a remediar todos los males de los países involucrados, pero está muy claro que de no haberse renegociado a partir del antiguo TLC, los perjuicios para las economías de los tres firmantes hubieran sido más que evidentes.

En resumen, creo que la firma del T-MEC,  ha sido un gran logro que viene a dar un marco legal y sobre todo certidumbre al comercio en Norteamérica, que es el mercado más grande del mundo.

Una vez leí una entrevista que hicieron al primer presidente que tuvo el Estado de Israel, Jaim Weizmann, en la que decía… “Hay tres cosas en la vida que nunca regresan: Las flechas tiradas, las palabras dichas y la buenas oportunidades”. El que tenga oídos, que escuche.  

Por Antonio López Díaz

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